Recapacité...
Volví a mirar... abrí los ojos... cerré los ojos... entonces sí que lo vi, un espacio lleno de todo y de nada, parte de un recorrido que, tras sucumbir a los entresijos de una cinta de moebius, te mostraba cuan sencilla es la existencia en términos relativos...
Volví atrás, asenté mi cabeza apoyando la barbilla sobre la clavícula y recuperé la mirada horizontal y alóctona que tantas cosas me ha inculcado...
Me precipité ante los impulsos de una burbuja de neutrones que deslumbraba cualquier intento de navegación en aquel lugar de ningún sitio...
Ya he vuelto...
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