domingo, 8 de septiembre de 2013

Auroras siderales

Auroras siderales

El mar ha empezado a mojarse.
El cielo se derrama entre un pensamiento tuyo y un aspaviento mío…. tal vez no sea más que un sincretismo adulador.
Sueños de cálidas lumbres acorralan la penumbra. Entre fulgores y matraces desvaídos por el paso de los años, un minúsculo ápice de casi nada brilla sobre un infinito de casi todo.
Te siento tan cerca que el olvido se desvanece entre una lluvia de estrellas y una fragancia de partículas elementales… la esencia misma: una explosión de vida interior después de esa vida de ultratumba que pacía en los campos del gran vacío cosmológico.
Las gotas se funden con el aire y arden con la tierra que las vio nacer, repiqueteando bajo un crepúsculo repleto de policromados armónicos simples.
Ha empezado…
Rayos y centellas descargan ilusorias esperanzas
acerca de preguntas con respuestas bipolares.
Luces que desgarran las entrañas del pasado
y abren los portales del futuro.
Cielos rojos, verdes, amarillos… aturquesados suspiros
que embadurnan mi cuerpo aséptico y prohibido.
Nubes negras, grises, blancas…. anaranjados delirios
que arrastran hacía mí todos tus sueños.
Viento que rebufa y reconcome aquello
que en la claridad de un nuevo sino
soñaste desde aquella Alejandría.

Sigo batiendo mis deseos más profundos como alas que me llevan a ningún lado, pero todo pierde su forma y, en medio de esa ingravidez inexplicable, solo estás tú... la musa que discurre sobre el plato de dulce rímel envuelto en ojos. Y sin morir me muero desdichado como una cucaracha infame, ignorado por la física del mundo, ataviado con los ropajes mortuorios del que ni está ni estará ni estuvo.

Es tiempo de despertar.

Ya se resquebrajan las cáscaras pulidas de ese elefante de azabache. Ya camino sobre un sinfín de halos que te muestran “el camino”. Ya te veo. Ya.

Hermosa iluminada criatura fabricada con el plasma primigenio ¿de dónde vienes? ¿quién eres? ¿cuándo fulguraron tus mejillas? ¿cómo alcanzaste la sempiterna burbuja del dogma de la claridad? Te miro y solo puedo retener destellos de aforismos venidos de todo el universo, mientras te huelo y enloquezco ante la alquimia de tu ser que llega vibrante a mis oídos y arranca de mi piel un millón de escalofríos.

Después de todo el amor es… “el amor es un rayo de luna”.

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